EL LENGUAJE CORPORAL

Introducción
 
El lenguaje corporal en la comunicación de riesgos es un factor importante y muchas veces  decisivo,  especialmente  cuando  los  voceros  deben  transmitir  un  mensaje  y demostrar congruencia entre la información oral y su lenguaje corporal, pues solo de esa manera podrá ser efectivo el mensaje. El lenguaje corporal es un componente de  la  comunicación  que  debemos  tener  muy  en  cuenta  porque  proporciona información sobre el carácter, emociones y reacciones de los individuos. 

 
El estado de ánimo se expresa mediante el lenguaje corporal. Por ejemplo, al dudar de  algo,  levantamos  una  ceja.  Al  sentirnos  perplejos,  nos  rascamos  la  nariz.
Cruzamos los  brazos para aislarnos  o protegernos.  Levantamos los hombros  para denotar  indiferencia.  Guiñamos  el  ojo  en  señal  de  intimidad.  Tamborileamos  los dedos  por  impaciencia.  Nos  golpeamos  la  frente  ante  un  olvido.  Nos  mecemos cuando sentimos angustia u oscilamos hacia adelante y hacia atrás sobre los pies cuando  nos  encontramos  en  una  situación  de  conflicto.  Un  expositor  novato,  por ejemplo,  al  enfrentarse  ante  un  auditorio  expresa  su  ansiedad  moviéndose  de  un lado a otro, fijando la mirada en el techo, paseándose en círculos o frotándose las manos. 
 
Esta toma de conciencia del lenguaje corporal es a menudo la llave de las relaciones personales y puede ser el secreto que permite a tantas personas manejar a otras.
Algunos parecen tener la capacidad de interpretar el lenguaje corporal y manipular a la  gente  con  sus  cuerpos  tanto  como  con  sus  voces.  La  conciencia  del  lenguaje corporal  del  otro  y  la  capacidad  de  interpretarlo  crean  la  conciencia  del  propio lenguaje  corporal  y  propician  un  mayor  autocontrol  y  procesos  más  eficaces  de comunicación. 
 
Si usted tiene conciencia de lo que hace con su cuerpo, su comprensión de sí mismo se  hace  más  profunda  y  más  significativa.  Si  usted  logra  controlar  su  lenguaje corporal, podrá cruzar muchas barreras defensivas y establecer mejores relaciones. 
 
El  lenguaje  corporal  es  un  componente  importante  de  la  comunicación  y  es conveniente  desarrollar  esas  habilidades  para  ser  mejores  comunicadores  de riesgos.
 
Definición 
 
El lenguaje corporal es aquel que se transmite a través de gestos y posturas. Los estudios  sobre  el  lenguaje  corporal  analizan  las  emociones  que  se  transmiten  a través  del  movimiento,  como  la  expresión  facial  y  el  movimiento  de  ojos,  manos, piernas, pies y cuerpo en general. Esos estudios, en conjunto o por separado, nos indican  el  estado  de  ánimo  e  intenciones  del  individuo  y  las  características  de  la   2 personalidad,   tales   como   seguridad,   timidez,   violencia,   afán   de   posesión, competencia,  etc.  Podemos  decir  entonces  que  la  postura  expresa  las  actitudes  y
sentimientos de las personas.
 
El  valor  real  del  lenguaje  corporal  se  halla  en  la  suma  de  todos  los  niveles  de comunicación  del  lenguaje  oral,  el  lenguaje  visual,  el  lenguaje  corporal  y  la imaginación.
 
Raíces genéticas y culturales 
 
Es  difícil  determinar  exactamente  cómo  se  hereda  o  aprende  un  sistema  de comunicación.  Darwin  creía  que  las  expresiones  faciales  de  la  emoción  eran semejantes en todos los humanos, cualquiera que fuese su cultura.
 
Se  considera  que  existe  un  acuerdo  general  dentro  de  determinada  cultura  para reconocer distintos estados emocionales. El cerebro humano está programado para levantar las comisuras de la boca cuando se sienten felices y volverlas hacia abajo cuando se hallan descontentos; según la sensación que llegue al cerebro fruncirá la frente, levantará las cejas o alzará un lado de la boca.
 
El trabajo de diversos investigadores demuestra que podemos heredar  en nuestra constitución genética ciertas reacciones físicas básicas. Nacemos con elementos de un  lenguaje  corporal.  Podemos  dar  a  conocer  a  otro  ser  humano  sensaciones básicas de odio, miedo, agrado o tristeza sin haber aprendido nunca cómo hacerlo.
Esto no contradice el hecho de que debemos también aprender muchos gestos que significan algo en una sociedad y algo distinto en otra.
 
Las señales sonoras innatas del ser humano permanecen y conservan importantes roles. A  diferencia de los signos verbales, surgen espontáneamente y  significan lo mismo en todas las culturas. El grito, el sollozo, la risa, el rugido, el gemido y el llanto transmiten mensajes a todos en todas partes. Como los sonidos de otras especies, estos signos están relacionados con los estados emocionales fundamentales y dan una impresión inmediata del estado de quien los emite.
 
El  ser  humano  ha  conservado  sus  expresiones  instintivas:  la  sonrisa,  la  risa,  la mirada fija, la cara asustada y el rostro adusto son señales propias de la especie.  De la misma manera, tales indicios son comunes a todas las sociedades y persisten a pesar de la asimilación de muchos otros gestos culturales.
 
Los sonidos y gestos básicos de la especie se originan durante las primeras etapas del  desarrollo  de  la  persona.  El  llanto  no  sólo  es  la  primera  señal  que  damos  de nuestro estado de ánimo, sino  también la señal  más fundamental, compartida con millares de otras especies.
 
Existen  expresiones  y  normas  que  varían  con  la  cultura,  las  cuales  se  aprenden durante los primeros años. Esas normas determinan lo que se debe hacer frente a la manifestación de cada sensación o sentimiento en los diversos ambientes sociales.  

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Varían según el papel social que desempeñan y las características demográficas, y se diferencian de una cultura a otra.
 
Debemos reconocer que, en el mejor de los casos, todo encuentro social nos da un poco de temor.  El comportamiento del otro individuo al momento del encuentro es una incógnita. Por ello, la sonrisa y la risa demuestran la existencia de este temor y se  combinan  con  sentimientos  de  atracción  y  aceptación.  Por  ejemplo,  si  una persona  a  la  que  saludamos  no  sonríe  de  una  manera  franca,  sino  que  además elude nuestra mirada, puede significar dos cosas: que no despertamos su interés o que se trata de una persona sumamente tímida, retraída y temerosa de la situación en que se encuentra.
 
Cada  movimiento  o  posición  del  cuerpo  tiene  funciones  adaptativas,  expresivas  y defensivas,  algunas  conscientes  y  otras  inconscientes.  Nuestro  lenguaje  corporal puede ser en parte instintivo, enseñado o imitativo, por lo que la cultura es un factor importante a considerar.
 
Necesidades territoriales
 
El  espacio  que  rodea  a  una  persona  es  un  factor  importante  en  la  expresión  del lenguaje  corporal. Cada persona tiene una zona corporal definida, un territorio,  un espacio  personal  que  se  denomina  zona  corporal  amortiguadora.  Esa  zona  se determina personalmente y está condiciona por la cultura.  
 
No  se  sabe  con  exactitud  cuánto  espacio  necesita  cada  persona,  ya  que  es  una especie  de  aura  que  se  expande  y  se  contrae  constantemente,  conforme  nos acercamos o alejamos de las demás personas. Lo importante es estar consciente de la importancia y respeto de ese espacio y de lo que le ocurre a cualquier individuo cuando su territorio es amenazado o invadido. 
 
Hay que tener presente que:
 
•    Las  personas  introvertidas  tienden  a  mantener  mayor  distancia  en  la
conversación  que  los  extrovertidos.  La  persona  que  se  aleja  en  una
conversación necesita mayores defensas para asegurar su espacio. 
 
•    En  una  movilización,  por  más  apiñadas  que  se  hallen  las  personas,
mantienen a su alrededor un área inviolable que tratan de conservar. 
 
Hall  ha  subdividido  las  necesidades  territoriales  del  individuo  en  cuatro  zonas:
distancia  íntima,  personal,  social  y  pública,  las  cuales  crecen  a  medida  que  la intimidad decrece.
 
Por  ejemplo,  para  los  estadounidenses  la  distancia  íntima  puede  ser  cercana,  es decir de contacto real, o lejana de 15 a 45 cm. La fase cercana de la distancia íntima corresponde a hacer el amor, al trato de amistades muy íntimas y a los niños que van tomados de la mano de sus padres o de otros niños.   

 

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Cuando  se  está  a  una  distancia  íntima  cercana,  se  es  plenamente  consciente  del acompañante. La fase lejana de la distancia íntima es todavía lo bastante cercana para permitir que se tomen las manos. 
 
La zona de distancia personal cercana es de 45 a 75 cm y la fase lejana es de 75 a 120  cm  (se  le  considera  el  límite  de  dominación  física).  Ya  no  es  posible  tocar cómodamente al compañero desde esa distancia, lo que brinda cierta privacidad a cualquier  encuentro,  pero  la  distancia  es  tan  cercana  como  para  mantener  una conversación hasta cierto punto personal.
 
Enmascaramiento
 
Hay muchos métodos con los que defendemos nuestras zonas personales; uno de ellos  es  el  enmascaramiento.  Mediante  él  controlamos  el  cuerpo  para  que  no pregone mensajes que la mente quiere ocultar. El enmascaramiento incluye gestos
faciales  y  puede  involucrar  todo  el  cuerpo.  Sin  embargo,  no  es  posible  ocultar reacciones involuntarias como la transpiración. 
 
Parte del enmascaramiento se aprende o absorbe de la propia cultura y otra parte es específicamente  enseñada,  como  las  normas  de  etiqueta  que  muchas  veces establecen lo que conviene hacer o no en términos de lenguaje corporal. 
 
El  enmascaramiento  crece  a  medida  que  el  niño  se  acerca  a  la  adultez.  Las máscaras se endurecen, se vuelven represoras y se transforman en elementos de protección.  El adulto puede darse  cuenta de  que si bien la  máscara resguarda  su intimidad y le evita relacionarse con quien no desea, también puede limitar o impedir otros  contactos  que  sí  quiere  establecer.  En  ciertos  casos,  la  necesidad  de enmascararse es tan profunda que se impone automáticamente y resulta imposible dejarla  caer,  pero  si  la  persona  está  decidida  a  crecer,  desarrollarse  y  establecer relaciones significativas, debe empezar a descartarla. A medida que pasan los años, las  máscaras  que  usamos  se  van  haciendo  más  difíciles  de  llevar.  El  hombre
anciano tiende a olvidarse de sí mismo y su cara se relaja.
 
La  sonrisa  no  es  sólo  una  manifestación  de  humor  o  de  placer,  sino  también  de  justificación,  defensa  y  hasta  excusa.  Cuando  la  sonrisa  se  muestra  forzada,  se convierte en una máscara para ocultar sentimientos. 
 
Posturas y posiciones 
 
No hay palabra tan clara como el lenguaje corporal,  una vez que se ha aprendido a leerla.
 

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Se afirma que las actitudes psicológicas afectan la postura y el funcionamiento del cuerpo, de forma que los problemas neuróticos también aparecen en su estructura y función. Si el lenguaje corporal revela el estado de ánimo, personalidad y capacidad de  establecer  contacto  con  otros,  debe  ser  posible  que  la  persona  cambie  al    modificar  su  lenguaje  corporal.  Lo  importante  es  saber  el  mensaje  que  intenta transmitir y qué es lo que realmente dice con las diferentes partes de su cuerpo. 
 
La persona que comprende el lenguaje corporal y lo emplea, posee el dominio de las posturas más importantes y puede relacionarlas con los estados emocionales. Así, esa persona será más perceptiva al tratar con los demás. Este arte puede enseñarsepuesto que depende de una cuidadosa observación, pero sólo se aprende si se es consciente de que existe.
 
Recuerde que:
 
•    La  persona  de  espalda  encorvada  no  puede  tener  el  ego  fuerte  de  aquella que mantiene la espalda erguida; por otra parte, la espalda erguida es menos flexible.
 
•    Los hombros encogidos  significan enojo  contenido; los hombros alzados se asocian  con  el  miedo;  los  hombros  anchos  y  rectos  denotan  asumir
responsabilidades; los hombros encorvados tienen la connotación de llevar un
pesado fardo. 
 
Los movimientos de cabeza, párpados y manos no representan diferentes posturas sino que se denominan puntos. Una secuencia de varios puntos se califica como una posición, que compromete por lo menos la mitad del cuerpo y puede durar cerca de cinco minutos.
 
Tenga en cuenta que:
 
•    Cuando se conversa, existen ciertos movimientos de la cabeza que indican el término de una frase y que se está esperando la respuesta del interlocutor. 
 
•    Al  hablar,  el  hombre  y  la  mujer  normales,  miran  a  la  derecha  e  izquierda, arriba y abajo; parpadean; suben las cejas; se muerden los labios; se tocan la nariz. Cada movimiento está ligado a lo que dicen. Así como bajar la cabeza indica el fin de una afirmación o levantar la cabeza el fin de una pregunta, las modificaciones   mayores   de   la   postura   indican   puntos   finales   en   las interpretaciones.
 
La  postura  no  es  sólo  un  medio  de  puntualizar  la  conversación,  es  también  la manera  cómo  las  personas  se  relacionan  entre  sí  cuando  están  reunidas.  Se distinguen tres tipos de posturas:
 
•    inclusivo-no inclusivo
•    de orientación frente a frente o paralela 
•    de congruencia-incongruencia.
  

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Inclusivo-no inclusivo
 
La inclusividad o no-inclusividad describe la manera cómo los miembros de un grupo incluyen  o  no  a  la  gente.  Lo  hacen  colocando  sus  cuerpos,  brazos  o  piernas  enciertas  posiciones.  Los  brazos  y  piernas  de  los  miembros  del  grupo  se  emplean inconscientemente para proteger al grupo de la intrusión.
 
De orientación frente a frente o paralela
 
La segunda categoría supone que dos personas pueden relacionarse desde el punto de  vista  de  la  postura,  enfrentándose,  sentándose  uno  al  lado  del  otro  o,  tal  vez, orientados hacia una tercera persona. La disposición frente a frente es usual en las relaciones  profesor-alumno  y  médico-paciente  en  que  se  transmiten  emociones  o información.  Las  disposiciones  paralelas  se  dan,  por  ejemplo,  entre  dos  o  más alumnos que están atendiendo la exposición de un profesor. Los arreglos paralelos, cuando se adoptan libremente, indican que probablemente esas personas están en una situación neutral, por lo menos en ese momento. 
 
La manera cómo una pareja se coloca en una reunión social también dice mucho de su relación.
 
De congruencia-incongruencia
 
Esta categoría se refiere a la capacidad de los miembros de un grupo para imitarse unos  a  otros.  Cuando  un  grupo  se  halla  en  congruencia,  las  posiciones  de  sus cuerpos se copian entre sí, en ciertos casos como imágenes en un espejo. 
 
Es interesante observar que cuando un miembro de un grupo congruente cambia de posición, todos lo hacen con él. En general, la congruencia de posición de un grupo indica que todos los miembros se hallan de acuerdo. Si el grupo tiene dos puntos de vista, los defensores de cada opinión adoptarán posiciones distintas; cada subgrupo será  congruente  entre  sí,  pero  no  congruente  con  el  otro.  El  líder  en  cualquier reunión social o familiar elige muchas veces la posición del grupo y todos le siguen invariablemente.
 
 
Las partes del cuerpo y el lenguaje corporal
 
Las diferentes partes del cuerpo permanentemente comunican el estado de ánimo, personalidad y la actitud de las personas. Por ejemplo, la persona dominante planta sólidamente  los  pies,  adopta  una  postura  firme  y  usa  algunas  veces  tácticas impositivas, lo que expresa el control y responsabilidad de sus asuntos. De otro lado, el  uso  de  demasiados  movimientos  corporales  sin  significación  real,  se  asocia  a personalidades inmaduras.
  

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A continuación se hace una breve revisión de lo que expresan diferentes partes del cuerpo, como las manos o el rostro y aspectos asociados, como la indumentaria y el tiempo.
 
Las manos
 
Las manos juegan un papel muy importante en las comunicaciones. Su movimiento está  estrechamente  asociado  con  las  emociones.  Cuando  una  persona  desea enfatizar o dar intensidad a sus palabras, los movimientos de sus manos son más amplios e intencionados.
 
Tenga en cuenta que:
 
•    En   los   países   latinos,   toda   declaración   va   acompañada   de   amplios movimientos de los brazos y las manos, en contraste con los países sajones que hacen movimientos más limitados.
 
•    Si  observamos  a  un  muchacho  que  espera  a  su  novia,  percibimos  si  está ansioso,  angustiado,  temeroso  o  seguro  por  la  manera  en  que  se  mueve, enlaza o acerca las manos a su cuerpo. Incluso puede llegar a traslucir lo que espera de ese encuentro.
 
También  los  movimientos  de  las  manos  son  más  frecuentes  cuando  una  persona tiene  dificultad  para  expresar  verbalmente  sus  ideas  o  cuando  le  cuesta  trabajo hacerse comprender. Por ello, cuanta mayor sea su necesidad de hacerse entender, mayor intensidad dará a la expresión de las manos y gesticulará más ampliamente.
 
Se puede insinuar el interés o la preocupación sobre un tema tocando el antebrazo de  la  otra  persona.  También,  a  través  de  un  apretón  de  manos  en  una  situación determinada, es posible revelar y captar los más diversos sentimientos de fuerza o debilidad,  actitudes  de  superioridad  o  inferioridad,  entusiasmo  o  frialdad,  interés  o desinterés, seguridad o inseguridad, temor o ansiedad. 
 
Recuerde que:
 
•    Al dar condolencias, es frecuente hacerlo con un cálido apretón de manos y
un  suave  abrazo;  de  esa  manera  se  transmite  la  pena  de  un  modo  más natural y efectivo que si se hiciera con palabras.
 
•    El saludo que sigue al contacto visual es una demostración de dominio. Si se estrecha la mano firme e intensamente, se expresa que poseemos la fuerza y amabilidad suficientes para llevar el control de la situación. Por el contrario, si
se  establece  un  contacto  débil,  se  sugiere  una  personalidad  que  intenta
mantener distancias, reservar  su espacio social y que está  encerrada  en  sí
misma. 
  

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Los ojos
 
De todas las partes del cuerpo humano que se emplean para transmitir información, los  ojos  son  los  más  importantes  para  reflejar  los  matices  más  sutiles.  El  primer contacto  que  hacemos  comúnmente  con  una  persona  es  a  través  de  los  ojos; muchas  veces  basta  una  mirada  para  iniciar  una  relación,  terminarla,  elegir  o rechazar. 
 
Los músculos de los ojos son maravillosamente sutiles, por lo que cada mirada es minuciosamente distinta de otra; nos dice lo que va dentro de la persona que mira.
Además, el intento de comunicarse a través de la mirada es más revelador cuando se hace inconscientemente. 
 
Hay distintas fórmulas para intercambiar miradas, según el lugar donde se produce el  encuentro.  A  veces  empleamos  la  técnica  de  mirar-y-desviar-la-mirada  cuando encontramos  a  personas  célebres.  Queremos  asegurarles  que  respetamos  su intimidad.  Lo  mismo  sucede  con  los  lisiados  o  los  desvalidos,  les  miramos brevemente y desviamos la mirada antes de que pueda considerarse una mirada fija.
Es la técnica que empleamos en cualquier circunstancia desacostumbrada, en la que una mirada fija resultaría incómoda.
 
Hay  una  sutil  medida  del  tiempo  empleado  al  hablar,  escuchar,  mirar  y  desviar  la mirada.  La  mayor  parte  de  la  gente  desvía  la  mirada  inmediatamente  antes  o después de haber dicho una de cada cuatro frases. Algunos lo hacen al comienzo o a  la  mitad  de  la  frase.  Al  terminar  de  hablar,  la  mitad  de  las  personas  miran  al interlocutor.  Desviar  la  mirada  durante  una  conversación  puede  ser  un  medio  de ocultar  algo.  Debemos  recordar  que  el  contexto  determina  la  significación  de    las miradas.
 
El contacto visual también puede modificar una relación. Sentimos lo importante de la mirada cuando alguien se niega a mirarnos a los ojos y no logramos percibir si le interesamos o si le importa el mensaje que deseamos transmitirle.
 
Tenga presente que: 
 
•    Si alguien nos mira y le sorprendemos mirándonos, nos sentimos incómodos y  tenemos  conciencia  de  que  algo  está  mal.  También  en  ese  caso  nos sentimos perturbados y molestos. 
 
•    El apartar la mirada se asocia a la intención de ocultar la intensidad de una
emoción o de un sentimiento. 
 
•    Algunas veces, la ausencia de contacto visual da la impresión de aislamiento.
 
•    Un fuerte enfado se comunica evitando ver —a propósito— los ojos de la otra persona o viéndola en forma intensa y dura.  

 

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El rostro 
 
La  expresión  del  rostro  muestra  diferencias  importantes  en  el  significado  del mensaje.  Si  deseamos  enviar  un  mensaje  cálido  o  positivo,  lo  apoyamos  con  una sonrisa amable.  Si se trata  de un  mensaje  serio,  mostramos una expresión grave, solemne o circunspecta.
 
Con  los  movimientos  de  la  cara  también  podemos  manifestar  las  emociones  más profundas  o  superficiales.  Si  hay  algo  que  nos  contraría,  lo  reflejamos  con  una expresión dura o airada. La felicidad se expresa con un cambio gestual y con una movilidad suave de los músculos faciales. La cólera se manifiesta con los músculos tensos y rígidos.
 
Este aspecto del lenguaje corporal es muy importante ya que con el rostro revelamos pensamientos, sentimientos, emociones, actitudes hacia personas, ideas o hechos.
Además,  muchas  personas  nos  interpretan  o  enjuician  como  resultado  de  esas expresiones.
 
La cara tiene una tremenda variedad de expresiones. Si nos remontamos un poco y consideramos la cabeza además de la cara, se origina otra serie de movimientos. Se baja  la  cabeza,  se  le  sacude,  se  le  da  vuelta,  se  le  hace  saltar;  todos  esos movimientos son significativos. Sin embargo, tienen significados distintos cuando se hallan  combinados  con  diferentes  expresiones  faciales  y  en  diversas  situaciones
culturales. Saber que la gente levanta las cejas o baja los párpados para expresar una emoción es un hecho de observación.
 
Las piernas 
 
Para atribuir un significado al modo de cruzar las piernas y los brazos, primero hay que tener en cuenta la condición fisiológica del cuerpo. Hay una fuerte tendencia en atribuir una serie de significados a la dirección en que cruzamos los brazos. 
 
Al  parecer,  se  ha  podido  establecer  que  cruzar  los  brazos  es  a  veces  un  gesto defensivo,  una  señal  de  que  no  se  acepta  el  punto  de  vista  de  otra  persona,  de inseguridad o un  deseo de defenderse.  Éstas y otras interpretaciones  son  válidas, pero cuando llegamos a la dirección del cruce, izquierda sobre derecha o viceversa, el terreno es menos seguro. 
 
El significado de cruzar los brazos también tiene su peculiaridad, puesto que el modo de hacerlo es un rasgo genético, innato, así como usar la mano derecha o izquierda para escribir.
 

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Los prejuicios
 
En el trato social cotidiano se manifiesta la selectividad perceptiva en gran cantidad de actitudes. Una de las situaciones características es la percepción de los aspectos  negativos de las personas por quienes sentimos aversión, mientras que percibimos los aspectos favorables de quienes despiertan nuestra simpatía.
 
Esta  actitud  de  percepción  también  se  manifiesta  claramente  en  los  prejuicios.
Quienes   prejuzgan   a   determinados   grupos   sociales,   sólo   observan   aquellas manifestaciones que concuerdan con su visión distorsionada y eliminan todo aquello que vaya en contra de tal apreciación.
 
El lenguaje corporal tiene una gran importancia en esa percepción selectiva, puesto que todos los actos que haga una persona ante nuestra vista se verán modificados por la opinión que nos hayamos formado de ella, aun sin conocerla.
 
Los objetos y la indumentaria
 
Los objetos que una persona usa o que la rodean  dicen cosas acerca de ella. La elección de la ropa y los accesorios informa de sus preferencias, el modo de ser, las actividades  y  el  estatus  de  quien  los  porta.  Además,  la  interpretación  de  esta elección revela también aspectos de la personalidad de quien la percibe.
 
La  manera  como  manipulamos  los  objetos  al  comunicarnos  se  convierten  en mensajes  corporales,  como  juguetear  con  un  lapicero,  el  cable  del  teléfono,  un salero,  un  anillo,  etc.  Mediante  ese  juego  se  puede  manifestar  nerviosismo, aburrimiento, falta de interés, ansiedad u otras emociones.
 
De  ahí  la  necesidad  de  manejar  una  imagen  acorde  con  la  personalidad  de  cada quien  y  la  conveniencia  de  que  los  mensajes  que  envíe  a  personas  o  grupos  de personas  sean  positivos  para  que  la  respuesta  que  obtenga  de  ellos  resulte igualmente efectiva.
 
El tiempo
 
El tiempo es otro elemento con el que uno se comunica sin palabras. El empleo del tiempo trasluce intereses, hábitos y motivaciones, y dice mucho acerca del dominio de la persona frente a determinadas situaciones.
 
Si  alguien  llega  siempre  temprano  al  trabajo,  manifiesta  interés,  responsabilidad  y compañerismo.  Si  es  de  las  personas  que  cotidianamente  llega  tarde,  revela irresponsabilidad, malos hábitos, falta de respeto a los compañeros, poco deseo de superación personal o sobre valoración personal.
 
Si en el trabajo es adecuado el tiempo que se dedica para explicar un trámite, dar indicaciones  a  un  compañero  o  nuevas  instrucciones  a  un  subordinado,  ello manifiesta la manera de ser y la buena relación y actitud que pretende la persona.
De otro lado, hacer las cosas con prisa y desear terminar cuanto antes, revela poco interés y cierto egoísmo. Por eso,  el empleo  desinteresado  del tiempo es  siempre admirado por todos.
  

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Diversos gestos y su posible interpretación


Gesto  Interpretación
                                                       Mujeres
Jugar con el pelo  Coqueteo
Jugar con un collar o cadena  Coqueteo
Jugar con el arete o tocarse el lóbulo      Coqueteo
Balancear la cadera y tórax  Coqueteo
Poner la mano en la cadera  Coqueteo
Cruzar las piernas  Defensa
Colocar el tobillo en la rodilla contraria    Independencia


                                                       Hombres
Acomodarse la corbata  Coqueteo
Subirse los calcetines  Coqueteo
Tocarse el lóbulo  Coqueteo
Acomodarse el cinturón  Desplante de virilidad


                                                        Ambos

 

Jugar con el botón (camisa o blusa)        Coqueteo
Sostener la mirada  Interés o curiosidad insistente
Mostrar las palmas de manos  Solicitud de confianza
Taparse la boca al hablar  Inseguridad en lo que se está diciendo o se está
mintiendo
Manos en la cintura  Reto o desafío
Ojos hacia arriba y a la derecha  Imaginación
Ojos hacia abajo y a la izquierda  Hurgar recuerdos
Evasión de la mirada al hablar  No querer mostrar sentimientos o estar mintiendo
Apretón fuerte de manos  Querer mostrar dominio
Apretón débil de manos  Inseguridad o miedo
Rigidez en el cuerpo  Rigidez en la personalidad o dificultad para mostrar
emociones
Hombros echados hacia adelante  Peso emocional
Ladear la cabeza al escuchar  Atención
Brazos en barrera:
Delante del cuerpo  Miedo o inseguridad
  

 

En la espalda  Calma o reserva


 
Balanceo frente a un grupo  Ansiedad o inseguridad
Cejas alzadas  Arrogancia o incredulidad
Gestos amplios con los brazos  Seguridad en sí mismo o generosidad


Labios:
Cerrados sin tensión
Apretados
Mordiéndoselos
 
Postura de disposición
Decisión, agresión o concentración
Nerviosismo, reflexión o titubeo
Desplazamiento de la cabeza hacia
adelante
Agresión 
 
 
                                                
1  Es importante aclarar que siempre cada gesto debe interpretarse en el contexto particular en que se encuentre la persona.
Puede suceder que el significado sea otro al mencionado aquí. Todas las señales corporales deben sumarse para obtener un total correcto, si se quiere interpretar el lenguaje corporal integralmente.
 
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Recomendaciones
 
Existen ciertas recomendaciones sobre el lenguaje corporal que pueden ser de gran utilidad en sus procesos de comunicación. ¡Póngales atención y buena suerte!
 
a.  El saludo: un buen punto de partida
 
Es conveniente tener una actitud corporal de apertura. Dado que ésta es la primera señal de contacto, es importante estar consciente de cómo se encuentra el cuerpo.
Una forma de apertura inmediata es apuntar el pecho hacia el de la persona a quien se  está  conociendo  o  se  tiene  interés  en  abordar  (llamada  actitud  de  corazón  a corazón). 
 
En  segundo  lugar  viene  el  contacto  visual.  Sea  el  primero  en  ofrecerlo  con  una mirada directa a los ojos (contacto real). Sea también el primero en sonreír. Así se gana la atención de la persona. 
 
El  saludo  verbal  es  el  siguiente  paso;  debe  ser  según  la  formalidad  en  que  se encuentre (hola, buenas tardes) y también dependerá de los modismos locales. 
 
Para finalizar el primer acercamiento es necesario presentarse; a continuación viene la sincronización con el lenguaje corporal del interlocutor, que es el último paso para propiciar una conexión inmediata.
 
b.  Evite parpadear constantemente, puesto que denota vacilación e inseguridad.
 
c.  En todo  momento trate de que su  mirada sea directa y establezca contacto visual con sus interlocutores; eso revela sinceridad y decisión.
 
d.  No se muerda los labios ni se los humedezca con la lengua pues son señales
de timidez, inseguridad, titubeo e indecisión.
 
e.  Mantenga la boca siempre cerrada y ambos labios unidos mientras escucha a su interlocutor. Esto muestra calma y seguridad en sí mismo. La boca abierta
y la mandíbula caída sugieren nerviosismo, prisa, asombro y sorpresa.
 
f.   Mantenga siempre una posición apropiada y evite los movimientos constantes y abruptos; éstos denotan intranquilidad, nerviosismo, temor y falta de control.
 
g.  Manténgase  atento  pero  impasible  mientras  otros  le  hablan.  Evite  hacer movimientos con su cuerpo ante una frase que le provoque sorpresa o con la que no esté de acuerdo. Haga saber su opinión en el momento oportuno, no antes.
 
h.  Controle el movimiento de sus manos y manténgalas visibles.
 i.   Su  voz  debe  tener  un  tono  moderado,  sin  titubeos.  Una  voz  vacilante transmite  inseguridad  y  timidez.  Generalmente  revela  que  la  persona  no domina el tema del que está hablando o que sus conceptos no son firmes ni definidos. Si usted baja el tono de su voz con premeditación para obligar al auditorio a prestar atención, está manipulando y demostrando superioridad.
 
j.   Al  hablar,  mantenga  siempre  el  control  de  sí  mismo,  aunque  se  vea
involucrado en una discusión intensa.
 
k.  Si desea ganar la confianza del auditorio que tiene frente a usted, no permita que un objeto se interponga entre ustedes, por ejemplo, un escritorio.
 
l.   Trate de integrarse a su auditorio y adecue su vestuario a las características
sociales  y  económicas  del  entorno  (por  ejemplo,  si  va  a  una  comunidad
pobre, no debe presentarse con ropa formal).
 
m.  Infórmese sobre las características culturales  de la comunidad adonde  va a presentarse  para  evitar  situaciones  incómodas  (por  ejemplo,  si  usted  es  un hombre, debe conocer el trato adecuado hacia las mujeres casadas).
 
n.  Trate de no cruzar los brazos al frente pues es una actitud de franca defensa o de rechazo.
 
o.  No cubra su boca con las manos mientras habla; eso denota que no se está
diciendo la verdad o que hay inseguridad de su parte.
 
p.  Trate de tener una postura relajada.