EVOLUCIÓN DE LA VELOCIDAD: 
      Resulta  muy  difícil  imaginar  que  podría  haber  existido  algún  instante  en  la historia de la humanidad donde en ningún rincón de nuestro planeta existiese una mente trabajando en la resolución de algún problema, por simple o complejo que este fuese. Es justamente de esas mentes ocultas en esos rincones, e inspiradas por la necesidad o talvez algún sueño o fantasía, que han nacido inventos como la rueda, la palanca, la escalera, el clavo, la mesa, la brújula, el barco, las velas de viento, las hélices, el avión y tantos otros que revolucionaron su época o que en el peor  de  los  casos  pasaron  desapercibidos.  Se  quiere  enfatizar  con  esto  que siempre  ha  existido  la  ciencia  y  que  como  tal,  siempre  existirá;  además  de separarse en infinidad de ramas, dedicadas cada una de ellas a resolver problemas de distinta índole.
      Quizás  fue  algún  tronco  caído  a  las  orillas  de  un  río  el  primer  medio  de transporte   utilizado   por   el   ser   humano,   o   probablemente   algún   animal domesticado;  lo  cierto  es  que  siempre  ha  permanecido  el  espíritu  de  lucha  por mejorar lo concebido; logrando así, evolucionar de la forma hoy conocida; llegando a  construirse  grandes  embarcaciones  a  velas  o  a  vapor,  movidas  por  aspas gigantescas (toda una hazaña de ingeniería), que representaron el principal medio de  transporte  por  varios  siglos.  Hasta  que  a  alguien  se  le  ocurrió  mirar  hacia  el cielo  y  envidiar  a  las  aves  sus  alas.  Fue  así  como  muchos  hombres  de  ciencia (conocidos o no), decidieran crear un artefacto similar a las aves; con alas, cola, ¡y hasta plumas!. No obstante, muchos resultaron infructuosos. Siguió la lucha y en 1.903 los hermanos Wright lograron su cometido.
      Es  evidente  el  gran  salto  científico  y  tecnológico  dado  entonces.  Desde  ese momento  se  ha  trabajado  muchísimo  y  se  han  rebasado  muchas  metas.  Los aviones de hoy día son, por ejemplo, muchísimo más rápidos que los de entonces y  que  cualquier  transporte  terrestre  o  marino  de  cualquier  época  pasada o presente; por ello su importancia al hablar de velocidades, pues resulta claro que el volar brinda un sin número de ventajas a la hora de moverse rápidamente.
     Nunca se ha podido predecir con lujo de detalles las consecuencias de alcanzar ciertas  velocidades,  ya  sean  dichas  consecuencias  sobre  el  artefacto  o  sobre  el piloto. En un principio se desarmaban las alas, se caían los motores y nunca faltó un giro mortal imprevisto a la hora de acelerar más y más; pero fue la practica la mejor maestra y poco a poco todo se solucionaba. Entonces alguien se fijó (nunca falta  gente  así)  una  meta:  Rebasar  la  velocidad  del  sonido.  Considerada  la velocidad del sonido imposible o por lo menos muy difícil de superar, quedaba solo la tarea de trabajar e idear hasta lograr lo propuesto. Fue así como un buen día, a bordo de un avión de gran poder y mucho ruido, se cruzó el cielo a una velocidad superior a la del sonido. Es difícil imaginar el momento cuando el aparato aceleró y produjo ese ¡Boom! que todos asociamos a la llamada "barrera del sonido" (Ese "Boom" no se debe propiamente a la ruptura de una "barrera del sonido" sino a la presión  del  aire  en  la  punta  de  la  aeronave),  pero  es  fácil  suponer  el  gran sentimiento de satisfacción de los realizadores.
     Hoy día la velocidad del sonido (Quizás sea esta la meta más significativa en lo que a velocidades se refiere) puede ser superada con relativa facilidad, e inclusive varias  veces  su  valor,  produciéndose  algunos  fenómenos  que  aquí  no  serán tratados. Sin embargo, la ambición, la curiosidad o grandes sueños hayan fijado lo que es hoy día la próxima meta a rebasar: la velocidad de la luz. ACELERANDO HASTA LOS 300.000 KM/SEG:
     Alcanzar la velocidad de la luz es una meta fijada hace ya algún tiempo, pero lamentablemente seguimos estando en la fase preliminar de trabajar e idear para llegar al objetivo. Es natural (por seguir un rumbo), continuar en el camino andado para  superar  la  velocidad  del  sonido,  mejorando  los  logros  obtenidos.  Es  decir, construir un avión muchísimo más liviano que los mejores y más rápidos que los de ahora, diseñar motores y/o turbinas ¡muchísimo! más potentes y eficientes que los  más  capaces  de  ahora  y  desarrollar  un  combustible  unas  cuantas  miles  de veces más rendidor que los más rendidores de hoy en día, para combinarlos así y obtener el transporte más rápido conocido en la historia de la tecnología. Podemos imaginar entonces a dicho artefacto despegando y acelerando hasta alcanzar por lo menos los 300.000 Km/seg que la velocidad de la luz implica; un hecho quizás
no tan difícil de imaginar pero que aún con un aparato como el descrito involucra factores tan evidentes y aleatorios como difíciles de superar. Factores considerados como los auténticos obstáculos para lograr lo propuesto.
     Un avión supersónico sería capaz de alcanzar la velocidad del sonido (343 m/s o  1200  Km/h)  en  unos  treinta  segundos;  ello  se  traduce  en  una  aceleración  de aproximadamente 12m/s^2. Puede notarse que es algo mayor que la aceleración de gravedad (la aceleración de la gravedad es aproximadamente 9.8 m/s^2). Sin embargo, para optimizar el proceso supongamos una variación de velocidad de por lo menos cinco veces la producida por nuestro campo gravitatorio. Entonces, a una aceleración de 49 m/s^2 el avión llegaría a los 1200 Km/h en unos siete segundo de vuelo; un lapso de tiempo relativamente corto pero que supone consecuencias sino  mortales  al  menos  muy  peligrosas  para  el  piloto,  pues  estaría  sometido  a cinco veces su peso, que lo presionaría contra el asiento.
     Si un artefacto ultraliviano y superpotente acelerase a 49 m/s^2 en línea recta estaría  viajando  a  la  velocidad  de  la  luz  en  no  menos  de  setenta  días  y  medio (recordemos que se trata de la misma aceleración capaz de mover una aeronave para  variar  su  velocidad  de  0  a  1200  Km/h  en  siete  segundos)  y  recorrería  al menos 90 millardos de kilómetros (90.000.000.000 de kilómetros), el equivalente de  ir  y  venir  de  Marte  unas  ¡7500  veces!  y  más  que  suficientes  para  salir  de nuestro sistema solar. No es difícil suponer entonces, lo problemático que podría resultar para el piloto el estar sometido a tal "empujón" por más de dos meses, aun considerando una tecnología capaz de ahorrarle la necesidad de abandonar la silla, la cápsula, o lo que se considere prudente para pilotar la nave. ALGUNOS INCONVENIENTES:
       Todo  lo  planteado  hasta  ahora  se  basa  en  la  existencia  de  una  tecnología capaz solo de proporcionar grandes ahorros de energía, basados únicamente en la física  clásica,  por  ello  lo  inconveniente  de  tomar  este  camino  para  lograr  el objetivo. Seguimos…
       Otro  factor  a  considerar  es  la  posibilidad  de  choque  con  algún  planeta, meteoro,  cometa  o  cualquier  ente  material  ubicado  en  cualquier  parte  del universo. Quizás pueda predecirse la posición de un sin número de cuerpos en lo que a nuestro sistema solar se refiere, e inclusive sus adyacencias, pero conviene considerar  las  grandes  distancias  inmiscuidas  en  el  asunto,  distancias  éstas, suficientes para (como ya se bosquejó) salir de él.
      Talvez sea una supercomputadora la encargada de detectar posibles colisiones y calcular las variaciones en la dirección de la trayectoria, para evitar así lo que resultaría  fatal  al  experimento,  pero,  si  la  nave  (y  sobre  la  marcha)  tuviese  la capacidad de cálculo y además la potencia para desviar su propia masa a espacios de tiempo muy pequeños solo generaría perdidas en cuanto a eficiencia se refiere, sin  dejar  de  ser  conveniente  para  el  sistema  piloto-aparato;  hemos  estado planteando la combinación de tres elementos base: impulsor, combustible y poca masa;  todo  con  el  fin  de  optimizar  los  recursos  y  lograr  el  máximo  provecho; entonces   ya   no   debe   ser   dificultad   asimilar   el   prejuicio   de   desperdiciar considerables raciones de energía en esquivar todo lo que se cruce en el camino.
      Cuando Einstein a principios del pasado siglo enunció la teoría que abría las
puertas  de  los  viajes  en  el  tiempo  (teoría  de  la  relatividad,  1.905),  también  (y posteriormente)  puso  las  cadenas  que  al  parecer  las  cerraban  nuevamente,  al revelar que la masa de un cuerpo depende de la velocidad a la que se encuentre y que a la velocidad de la luz ésta se hace infinita, imposibilitando de esa manera desplazarse  en  esas  circunstancias.  Se  refería  a  que  un  cuerpo  al  variar  su velocidad  varía  su  masa,  dependiendo  la  variación,  de  la  masa  del  cuerpo  en reposo y de la relación de la velocidad con la velocidad de la luz, pues, al variar ésta  (la  velocidad  del  cuerpo)  dentro  de  los  parámetros  ordinarios,  la  masa  se modifica inapreciablemente, pero al ir acelerando y al acercarse cada vez más a los 300.000 Km/seg ésta se incrementa indefinidamente.
      Si se analizan algunas fórmulas de física clásica, como la fuerza de atracción entre planetas ( F=M1*M2/(R*R) ) , e inclusive de física cuántica, como la fuerza de atracción entre cargas ( F=Q1*Q2/(R*R) ) , se puede observar que desde un punto  de  vista  meramente  matemático  la  fuerza  de  atracción  en  ambos  casos crece  a  medida  que  se  acercan  los  elementos  considerados;  en  la  practica sabemos  que  las  partículas  no  son  sometidas  a  fuerzas  gigantescas  si  las colocamos una al lado de la otra o incluso una dentro de la otra (una mucho más grande  que  la  otra),  ello  permite  pensar  que  algo  similar  ocurre  con  la  masa  a altas  velocidades,  es  decir,  quizás  la  masa  se  incremente  hasta  alcanzar  lo  que sería su "masa máxima" para mantenerse estable o tal vez oscilar alrededor de esa magnitud. Los cálculos hechos al comienzo del texto suponen una masa constante (Leyes Newtonianas), pero si la masa se incrementa y se aplica la misma fuerza para mover el aparato, la aceleración disminuirá y ello acarrea, por supuesto, más tiempo de vuelo, más distancia a recorrer y mayor inercia que vencer a la hora de esquivar obstáculos; tres elementos primordiales en el proyecto.
       Sin  importar  el  avance que puede alcanzar la tecnología basada en la física clásica, resulta muy difícil relacionarla con fenómenos tan cuánticos como lo es la velocidad  de  la  luz  por  no  poseer  las  herramientas  necesarias  para  obtener  los logros  esperados.  Podrían  realizarse  infinidad  de  estudios  y  proyectos,  pero siempre  existirán  y  surgirán  dificultades  que  superar,  que  no  solo  impongan verdaderos  retos;  sino,  que  sería  inevitable  caer  en  contradicciones,  como  es  el caso de querer viajar a la velocidad de la luz y que la masa se haga infinita. Por ello  debe  concluirse  que  el  camino  verdaderamente  natural  es  el  de  utilizar herramientas cuánticas, para superar cualquier obstáculo que impida alcanzar los objetivos y que el trabajar e idear debe enfocarse en desarrollar esa área aún tan desconocida y que, tal vez por ello, es la inspiradora de tantas fantasías e historias de ciencia-ficción. DESAPARECIENDO Y REAPARECIENDO:
     La física cuántica definitivamente está en pañales, aún así ha traído a la luz del mundo conceptos y teorías que atentan contra cualquier postulado de la mecánica clásica,  por  fuerte  o "demostrado"  que  éste  se  encuentre.  Ha  permitido  hablar entonces   de   propiedades   corpusculares   de   la   luz   y   de   comportamientos ondulatorios de cuerpos palpables, ya se dice de superconductores de electricidad, e inclusive se ha planteado la posibilidad de tele transportar elementos materiales
como si se tratase de una señal de radio o un pensamiento. Es esto último (la tele transportación) el verdadero reto planteado, por ser tan fascinante como

utópico (Para un verdadero científico nada es utópico). No está de más ubicarse en unos cien o doscientos años (talvez menos) en el futuro y desde ya estudiar las ventajas de las herramientas cuánticas sobre las clásicas.
      Las  teorías  que  se  irán  construyendo,  suponen  la  existencia  de  un  aparato capaz  de  tele  transportarse,  por  lo  menos,  a  distancias  muy  pequeñas,  pero  en intervalos  de  tiempos  tan  o  más  pequeños  aún;  para  ello  se  alude  a  tecnología netamente cuántica y a la autosuficiencia de operación de la nave, es decir, que no necesite de artefactos de apoyo para alcanzar su fin.
      El  principio  básico  de  desplazamiento  por  tele  transportación,  se basa,  en descomponer toda la estructura atómica y sub-atómica de la materia, asumiendo una  condición  no  propiamente  material,  e  imposible  de  explicar  con  los conocimientos  actuales,  para  luego  rearmarse  después  de  variar  su  posición  en, digamos,  unos  cuantos  milímetros  (no  se  pretende  explicar  el  proceso  de  tele transportación,  sino  su  aplicación).  Observemos  el  fenómeno  como  sucedería  de manera continua: En primer lugar, la nave estaría, aún sin funcionar, posada sobre tierra firme; posteriormente y controladamente se tele transportaría para aparecer, supongamos, un milímetro sobre el nivel del suelo; Pero esto implica que por la
gravedad  caería  nuevamente,  solo  que  antes  de  descender  el  milímetro,  y  ya pasada  una  fracción  de  segundo,  desaparecería  para  reaparecer  por  encima  y ubicarse  nuevamente  a  un  milímetro  sobre  tierra  firme,  para  ello  necesita desplazarse  hacia  arriba  la  distancia  (menor  que  un  milímetro)  que  desciende mientras  ocurre  el  proceso  de  tele  transportación.  Si  el  fenómeno  se  repitiese continuamente y en intervalos de tiempo muy pequeños (milésimas de segundo), un  observador  externo  vería,  en  resumen,  una  nave  que  se  mantiene  "casi" estática  a  un  milímetro  de  altura,  sin  poseer  ésta,  ni  hélices,  ni  turbinas  que  la sostengan. Se usa la palabra "casi" porque el ojo humano si bien no captaría cada vaivén del aparato, apreciaría algunos de ellos, sucediendo igual que con las aspas que  giran  a  altas  velocidades,  donde  se  puede  apreciar  un  efecto  en  el  que parecen verse girando lentamente, por lo que se vería a la nave "vibrando" en el aire a una frecuencia mucho menor que con la que sube y baja realmente.
      Cualquier  cuerpo  en  caída  libre,  y  partiendo  del  reposo,  necesita  de  143 milésimas  de  segundo  para  recorrer  el  primer  milímetro,  ello  nos  dice  que  el proceso  de  tele  transportación  debe  suceder  en  un  lapso  menor  de  tiempo.  El tiempo  que  transcurre  entre  la  "desaparición"  o  "desarme"  y  la  reintegración  lo limita la tecnología en sí; no obstante, pensar que ocurre instantáneamente sería idealizar  el  fenómeno,  por  lo  que  se  considerará  pequeño,  pero  sin  llegar  a  ser infinitesimal, estando en el orden de los milisegundos (para velocidades aparentes bajas). Considerando estas condiciones, el aparato se movería poco menos de un milímetro en un tiempo de algunos milisegundos, clásicamente esto significaría una velocidad  cercana  a  1,0  m/s,  pero  en  este  caso  se  trata  solo  de  una  velocidad
aparente; concepto que será tratado posteriormente.
      Hasta  ahora  se  ha  construido  una  escena  donde  un  artefacto  posado  sobre tierra firme se tele transporta a una distancia relativamente pequeña hacia arriba, pero poco después de empezar a caer y antes de tocar el suelo se vuelve a tele transportar  al  mismo  punto  donde  lo  hizo  anteriormente  (no  instantáneamente), para volver a bajar, gracias a la gravedad, y repetir así el proceso, con la intención de  mantenerse  "flotando"  a  una  altura  previamente  definida  por  "el"  o  "los" operadores, observándose además una vibración de toda la estructura.
      Siguiendo  con  el  argumento  anterior,  la  nave  podría  en  segunda  instancia, transportarse  a  distancias  cada  vez  más  alejadas  del  suelo  o  el  punto  de referencia,  significando  ello  una  ascensión  (en  línea  recta)  del  aparato;  para comenzar luego a dirigirse en cualquier dirección horizontal escogida, gracias a la combinación  de  avances  diagonales  que  compensen  la  caída  por  gravedad  y  al mismo  tiempo  den  desplazamiento  horizontal  al  sistema.  Considerando  esto,  el artefacto se movería en cualquier direccióndeseada con solo controlar el próximo
punto de aparición, por lo que se podrían ubicar imaginariamente muchos puntos cercano entre sí que formen una línea, la que se convertiría en la trayectoria a seguir  con  solo  definir  el  punto  más  cercano  y  en  el  sentido  deseado  como  el próximo lugar de aparición, y repetir el proceso. LA VELOCIDAD Y SUS EFECTOS:
      La  definición  de  velocidad  en  la  mecánica  clásica  se  basa  en  la  variación  de posición de un cuerpo en un tiempo determinado; de aplicarse esta definición a un cuerpo  que  se  tele  transporta,  se  considerarían  en  este  caso,  la  variación  de  la posición y el tiempo que tarda en descomponerse, transportarse y rearmarse dicho cuerpo; por lo que es físicamente lícito aplicar ese concepto al fenómeno de la tele transportación y pensar en la existencia de algún tipo de velocidad comparable a la estudiada en la mecánica clásica, con todo lo que normalmente implica: Inercia, energía cinética, cantidad de movimiento, etc.; por ello la necesidad de un análisis
más detallado de la situación.
      Si  un  objeto  cualquiera  permanece  estático  sobre  alguna  superficie  y  luego "desaparece"  para  luego  "reaparecer"  en  otro  lugar,  definitivamente  se  le  debe asociar una velocidad, que dependerá de la distancia que separa a los puntos en cuestión y del tiempo necesario para el cambio de posición, esa velocidad puede incrementarse, bien aumentando la distancia o disminuyendo el tiempo de D-T-R (Desarme-Transportación-Rearme),   pudiendo   variar   desde   magnitudes   muy pequeñas  comparables  con  la  velocidad  de  una  bicicleta,  hasta  inclusive  la velocidad  del  sonido  o  la  de  la  luz.  Se  habló  de  la  velocidad  necesaria  para desplazar una fracción de un milímetro hacia arriba a la nave recreada al comienzo de este capitulo, para ello se supuso una distancia de un milímetro (1x10-3 m) y un  tiempo  de  un  milisegundo  (1x10-3  seg.),  lo  que  resulta  en  un  valor  algo modesto de un metro por segundo (1 m/s)(nótese que a pesar de estar flotando la nave tiene una velocidad), no obstante si el cambio fuese de un metro y si este ocurriese  en  un  milisegundo,  la  velocidad  asociada  sería  de  mil  metros  por segundo (1000 m/s), o de tres mil seiscientos kilómetros por hora (3600 km/h), solo por dar un ejemplo. Sin embargo en el caso de la tele transportación se trata
de una velocidad aparente, debido a la ausencia de los factores ya mencionados, como  lo  son:  Inercia,  energía  cinética,  etc.,  ausencia  que  será  explicada  de inmediato:       El  fenómeno  de  la  tele  transportación  se  basa  en  la  descomposición  de  la estructura   de   un   cuerpo   que   se   encuentra  estático,   para   ser   rearmado posteriormente, y con otra ubicación, en un punto donde permanecerá igualmente estático,   donde   el   grado   de   repetibilidad   del   proceso   determinará   el desplazamiento y la velocidad, por lo que, a pesar de estar cambiando de posición constantemente, el cuerpo realmente estará inmóvil, sólo que en puntos diferentes (el  fenómeno  puede  compararse  con  el  principio  con  el  que  funciona  el cinematógrafo, el cual se basa en una serie de fotografías o dibujos que al verse seguidamente muestran un movimiento "aparente", resultando solo un engaño al observador). Por los conocimientos de la física clásica, no es difícil asimilar que un cuerpo  sin  velocidad  (real),  no  posee  energía  cinética,  ni  inercia  cinética  (la tendencia de un cuerpo en movimiento a seguir en movimiento), ni cualquier otro fenómeno asociado a dicha velocidad real.
      La  velocidad  de  oscilación  para  eludir  los  efectos  de  un  campo  gravitatorio puede  ser  despreciada  si  se  compara  con  la  que  se  puede  alcanzar  en  un desplazamiento  horizontal,  por  lo  que  es  válido  obviar  la  inercia  u  otras consecuencias de la rapidez real, alcanzada cuando desciende luego de subir una y otra vez (sube con velocidad aparente y baja con velocidad real). En presencia de campos gravitacionales la velocidad de oscilación tiene una dirección perpendicular a la velocidad aparente, siendo la verdadera razón por lo que la velocidad real en la oscilación no afecta a la aparente; además de que por descender en caída libre y aparecer para volver a caer, por fuerte que sea este campo, en el interior de la nave no se sentirá. VENTAJAS IMPLICADAS:
     Si se transporta la nave a diversos puntos (lentamente), con el propósito de
formar  una  trayectoria,  de  seguro  al  finalizar  el  proceso,  se  vería  al  artefacto ubicado sobre el "último punto" de dicha trayectoria, que serviría de llegada; sin embargo, lo mismo puede ocurrir si se repite lo anterior pero no tan lentamente; podría suceder entonces, que un cuerpo que viaja a velocidades muy altas (la del sonido  o  comparable  con  la  de  la  luz)  se  detiene  repentinamente  sin  presentar mayor dificultad, con solo dejar de transportarse. Al igual que se puede detener repentinamente  debido  a  la  ausencia  de  inercia,  también  puede  cambiar  de dirección  bruscamente,  por  lo  que  los  obstáculos  en  el  camino  pueden  ser esquivados sin mayor problema; otra ventaja es lo innecesario que resulta salir de la atmósfera, pues el aire ya no ofrece resistencia (recuerde que se trata de un cuerpo estático), además de ahorrarse las grandes distancias para alcanzar altas velocidades; ya que, así como puede detenerse bruscamente, puede arrancar de la misma forma, siendo la aceleración calculable según los primeros tres puntos de la trayectoria y considerando la "velocidad de crucero" (la velocidad de crucero sería la  distancia  entre  los  puntos  2  y  3  dividido  por  el  tiempo  de  D-T-R  empleado; siendo la aceleración aparente el cociente entre la velocidad de crucero y el tiempo de D-T-R empleado entre los puntos 1 y 2.)
     Otra característica del hecho de no poseer velocidad real, es la no-variación de la  masa,  no  obstante,  es  necesario  suponer  que  al  descomponer  el  cuerpo  para una  posterior  recomposición,  la  condición  del  mismo  no  es  meramente  material, pues el pensar que la tele transportación se basa en el simple desplazamiento de partículas sería como imaginar un cohete espacial a pedales.
      Una  última  pero  no  menos  importante  consecuencia  de  la  no-existencia  de velocidad  real  es  la  no-distorsión  del  tiempo  dentro  de  la  nave  al  alcanzar  altas velocidades  aparentes,  consecuencia  que  al  analizarla  se  transforma  en  la  razón
por lo cual todo el proceso es posible.       Para  recordar  como  ocurre  la  distorsión  temporal  se  debe  mencionar  que  a altas velocidades un observador en movimiento apreciaría como un día lo que para otro observador fijo serían tal vez años, al medir la velocidad en cuestión desde dentro  de  la  nave  se  haría  de  la  siguiente  forma:  Considerando  dos  puntos estáticos  y  el  tiempo  en  llegar  desde  uno al otro, el valor de interés resulta del cociente  de  las  dos  mediciones  de  distancia  y  tiempo,  pero  al  medir  el  mismo tiempo  desde  fuera  éste  sería  mayor  y  por  ende  la  velocidad  calculada  menor.
Tomemos como ejemplo lo siguiente: Si se realiza un viaje de ida y vuelta al

sol a la velocidad de la luz (suponiendo como posible hacerlo con velocidades reales) el piloto solo contaría unos ocho minutos de vuelo pero los cronometristas de la tierra se habrán cansado de esperar; es decir que por mas que se acelere y aunque el piloto  se  esté  desintegrando  al  estar  próximo  a  "c",  la  rapidez  en  determinado momento medida desde fuera no tendría nada de fantástico.
     Quizás esta conclusión en especial decepcione a los fanáticos de los viajes en el tiempo a través de altas velocidades; no obstante, se debe recordar que según la teoría de relatividad generalizada, la presencia de grandes masas (fuertes campos gravitacionales) también producen distorsión temporal.
      Todo  lo  anterior  nos  asegura  la  posibilidad  de  la  existencia  de  un  artefacto capaz de suspenderse y mantenerse "flotando", arrancar a velocidades muy altas y en  su  destino,  detenerse  casi  instantáneamente  (el  tiempo  de  D-T-R  nunca  es nulo), ¡Toda una maravilla de Ingeniería!. Que más que ser solo utopía o ciencia-
ficción es una "realidad futura", alcanzable solo con las herramientas apropiadas:
La Física Cuántica.
     Separando las ideas de todo lo descrito en las anteriores páginas, y apartando las opiniones sobre la posibilidad o irrealizibilidad del asunto (cuyas conclusiones son  aplicables  no  solo  a  una  nave  sino  también  a  partículas)  la  realidad  es  que existen científicos conocidos o no; que inspirados por algún sueño o fantasía, se encuentran trabajando e ideando para mejorar lo ya logrado al respecto; y que, considerando que nada es utópico,quieren darle a las civilizaciones del mañana la propiedad de referirse a las naves impulsadas por tele transportación, como hoy día  nos  referimos  a  los  aviones  supersónicos  de  propulsión  a  chorro,  ¿y  porqué no?,  que  se  refieran  a  esas  naves  como  hoy  nos  referimos  a  los  aeroplanos construidos por los hermanos Wright.

SOBRE EL AUTOR:
José Miguel Pandare nace un cuatro de  enero  de  1975  en  la  pequeña
ciudad de San Carlos, en el centro-occidente de VENEZUELA.
Educado  siempre  en  instituciones públicas,  se  gradúa  de  INGENIERO
ELECTRICISTA en la UNIVERSIDAD DE  CARABOBO  en  la  ciudad  de
Valencia. Es allí donde empieza a leer sobre Einstein, Maxwell, Edison, entre otros científicos. 
Abordado  siempre  por  el  tema  de  los  OVNIS,  trata  de  entender  como  podría  la raza humana desplazarse a velocidades comparables o mayores a la velocidad de la luz, y sin alejarse de los conceptos teóricos de la física cuántica conocidos a la fecha escribe en sus ratos libres de universitario ESPECULACIONES SOBRE LA VELOCIDAD DE LA LUZ.
A  la  fecha,  José  Miguel  Pandare  ejerce  su  carrera  como  Ingeniero  y  trabaja  en documentos  relacionados  con  viajes  en  el  tiempo  (o  las  distorsiones  que  se crearían  al  hacerlo)  y  el  entendimiento  de  los  que  algunos  llaman  “Inteligencia Artificial”.